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Son más de 400 metros de desnivel para bajarlos en solo 4 o 5 minutos. Ese es el reto para el que se necesita una bicicleta de descenso, buenas protecciones y un casco integral además de destreza. El I Campeonato de Descenso (DH) de Aragón 'Tierra de Biescas' se disputará en dicha localidad altoaragonesa los días 7 y 8 de mayo con la participación de un centenar de 'riders' procedentes de diversos puntos de España.
Ajustarse el casco es el último paso antes de agarrarse al manillar para tirarse colina abajo -traducción literal de la modalidad Down Hill-, aunque en este caso será bosque abajo, ya que todo el circuito discurre entre árboles, curvas cerradas y obstáculos naturales que requieren técnica pero también forma física porque es un poco más largo de lo habitual. El recorrido coincide en gran parte con un antiguo camino que unía Biescas con las localidades de Betés, Aso y Yosa de Sobremonte, ahora en desuso.
El trazado tiene todo con lo que un corredor de descenso puede soñar y aquello con lo que puede marcar la diferencia o en el peor de los casos tropezar. Por todas estas características es por lo que se ha elegido como circuito para el I Campeonato de Descenso de Aragón, organizado por la Federación Aragonesa de Ciclismo y el Club Ciclista Sabiñánigo, en colaboración con la Comarca del Alto Gállego y el Ayuntamiento de Biescas, que han participado activamente. Para la inscripción, se ha habilitado la página web biciaventura.es en la que se explican las normas de la prueba.
Pero su celebración responde especialmente al empeño de Andrés Sánchez Salas, corredor vinculado a Biescas, y del joven de la localidad, Lorenzo Campo Vicente, que también practica esta modalidad. De hecho, su objetivo no acaba el día 8 tras la celebración de la prueba. Su intención es que el sendero se quede señalizado como un circuito de descenso, por lo que se convertiría en el primero de Aragón.
Arranca la carrera y empieza la pendiente donde se coge suficiente velocidad para salvar y disfrutar en una curva peraltada. No faltarán raíces que sortear o piedras para evitar su peor cara. De pronto, un salto natural, un tronco que esquivar o una recta en la que habrá que pedalear. Para el organizador Andrés Sánchez, es un circuito para «disfrutar» en el que los más experimentados pueden hacer buenos tiempos mientras que aquellos que no tengan tanta habilidad pueden bajar más despacio apreciando bien las posibilidades que ofrece la orografía para los aficionados a este deporte.
La final se disputará el domingo 8 de mayo, pero el día 7 en torno a las 15.00 se organizará el transporte (remontes, en la jerga del descenso) para subir a los corredores desde Biescas hasta el punto de salida, de modo que puedan entrenar y hacer hasta un máximo de tres bajadas por el circuito para memorizar sus obstáculos. Al día siguiente, a primera hora de la mañana (8.00), se disputará la clasificatoria y después se correrán dos mangas.
Ya hay 90 inscritos y el límite se ha establecido en 100 para permitir el control de una carrera que obligará a cortar la carretera de acceso al Sobremonte mientras bajen los corredores, ya que tienen que cruzar la calzada hasta en tres ocasiones. El circuito finaliza en Biescas junto a la N-260, pero la zona de control se establecerá junto al polideportivo, donde los corredores tendrán servicio de limpieza para sus bicicletas así como una zona de acampada.
El 50% de los participantes proceden de Aragón y muchos son corredores habituales de pruebas similares que se celebran en otros lugares de España. El resto llegarán desde La Rioja, Madrid, Navarra, Cataluña y País Vasco y se repartirán en las diferentes categorías establecidas por la Federación.
Desde hace varios fines de semana ya se ven en Biescas corredores que suben a entrenar y que llaman la atención por las robustas bicicletas con cuadros gruesos y horquillas con mucho recorrido de suspensión donde prima la resistencia a los golpes a diferencia de las bicicletas de carretera, mucho más habituales en la zona, donde se apuesta por la ligereza.
Tampoco pasan desapercibidas las vestimentas de los corredores que no pueden prescindir de un peto con protecciones para la columna vertebral, pecho, hombros y codos, así como las espinilleras, guantes y casco a los que muchos suman un collarín. Su indumentaria se asemeja más a la del motocross que al mallot corto de un ciclista. Pero todo esto se puede ver porque el monte tendrá esos días entrada libre, eso sí, los espectadores deberán subir por el circuito y situarse en un lateral antes de que arranque la carrera.
Fuente: Heraldo.es